Una cerveza por favor!

Esta semana he oído una noticia por la radio que me chocó mucho por su “rareza”, por lo menos aquí en España o para mí en particular. Resulta que ha abierto el primer SPA de cerveza en España, y está en Granada.

Lo que me llamó la atención de la noticia es mi duda de cuáles son las propiedades de la cerveza a nivel tópico?, sinceramente no conozco tales propiedades pero eso se lo voy a dejar a mi compañera Nuria para que nos lo aclaré la próxima semana.

Al hilo de esta información quiero completar y actualizar las características nutritivas y organolépticas de la cerveza que ya toqué en otro post posterior que podéis recuperar pinchando aquí.

La cerveza es una bebida fermentada muy nutritiva que se consume desde hace muchos años y que está arraigada en la dieta mediterránea. El proceso básico de elaboración de cerveza consiste en coger la cebada, sumergirla en agua para que el grano tome un mayor volumen y sea menos duro, y a continuación añadirle la levadura. En este momento lo que se va a producir es la fermentación, reacción en la cual los hidratos de carbono de la cebada se transforman en alcohol gracias a la digestión de la levadura. Con ello lo que se obtiene es la malta o cebada fermentada que suele contener un 3-9% de alcohol (30% en vol). A la malta se le añade el lúpulo para aromatizar la cerveza.

Obviamente ésto es un resumen muy básico del proceso de elaboración de la cerveza pero creo que suficiente para que podamos entender sus propiedades.

Si analizamos cada uno de los ingredientes por separado podemos ver cada valor nutricional de forma clara:

  • Cebada: Es el elemento que le va a aportar el color y cuerpo a la cerveza dependiendo del grado de tostado que obtenga. Para poder usar el grano hay que humedecerlo para resblandecerlo, y luego hay que secarlo y tostarlo. Como ya dije, dependiendo del grado de tostado obtendremos las diferentes características de cada cerveza en cuanto al sabor, aroma y color. Aporta gran cantidad de carbohidratos y vitaminas a la cerveza.
  • Agua: Es el elemento mayoritario de la cerveza, representando un 90% de la misma. La calidad del agua utilizada, por tanto, es muy importante en la obtención del sabor final de la misma, por lo que se recomienda que sea rica en minerales como el calcio, cloruros y sulfatos.
  • Levadura: Son los hongos que se encargan del proceso de fermentación que os expliqué anteriormente.
  • Lúpulo: dota a la cerveza de ese toque amargo y además facilita la actividad de la levadura en el proceso de malteado (obtención de la malta). Es un estimulante del apetito y tiene propiedades refrescantes y sedantes.
  • Gas carbónico: es una parte que no todos los bebedores de cerveza aprecian pero que caracteriza mucho a la cerveza. Es un gas que en los tiradores de cerveza se puede regular pero en la cerveza embotellada viene fijada su concentración.

Sin entrar en las características nutricionales de la cerveza que las podéis recordar en mi otro post, si me gustaría recordar que el consumo de alcohol debe ser siempre responsable y moderado, esporádico y siempre en cuanto a bebidas de graduación baja (cerveza, vino, sidra), ya que las bebidas de altas graduaciones sólo nos van a aportar las denominadas “calorías vacías” y efectos nocivos para la salud.


El consumo maximo para un adulto es de 2-3 cañas al día en caso de varones, o 1-2 si se es mujer. Nunca es recomendable el consumo de alcohol en menores, jóvenes, embarazadas o personas mayores que se encuentren tomando medicación por el riesgo de interacción. Y la ingesta de un consumo mayor lo que nos acarreará es un efecto sumamente nocivo para nuestra salud.

¿Esto significa que las mujeres embarazadas, por ejemplo, no podrán beneficiarse de la cerveza? No. Realmente casi todas las propiedades de la cerveza se mantienen en las cervezas sin alcohol.

La cerveza sin alcohol se obtiene mediante una doble destilación, consiguiendo evaporar el alcohol generado por la levadura manteniendo casi todas las características intactas de la cerveza. El origen de la cerveza sin alcohol parece provenir de la Ley Seca que se estableció en Estados Unidos en 1919 aunque realmente la cerveza sin alcohol contiene un 0.1-0.3 % de alcohol. Sólo las actuales 0,0 no contienen nada de alcohol.

Como grandes diferencias de la cerveza sin alcohol con respecto a la normal son:

  • Menor aporte calórico (34 kcal frente a las 90 de la cerveza tradicional)
  • Contiene un mayor porcentaje de agua (95%)
  • Se considera una bebida refrescante que aporta antioxidantes y micronutrientes como el calcio, magnesio, zinc, potasio y vitaminas del grupo B, por lo que son la mejor opción para las personas de tercera edad.

 

Aprovecho para recordaros que la cerveza no es una bebida adecuada para reponer líquidos tras la práctica de ejercicio físico. Tampoco la sin alcohol.

Para saber más sobre la cerveza y los beneficios que tiene sobre la piel no os perdáis el post de la semana que viene. Yo voy a por mi cervecita que se me está haciendo la boca agua, eso sí sin alcohol 😉

 


About Olga Deleito

Farmacéutica con amplios conocimientos en nutrición y dietética y su relación con distintas enfermedades. Coaching Nutricional acreditado. Nunca me canso de aprender y en esta profesión eso es algo inevitable.

 
 

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