Olga Deleito

Farmacéutica con amplios conocimientos en nutrición y dietética y su relación con distintas enfermedades. Coaching Nutricional acreditado. Nunca me canso de aprender y en esta profesión eso es algo inevitable.

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Cuando uno en algún momento de su vida sufre algún tipo de enfermedad del corazón, de los vasos sanguíneos, o si tiene una mala irrigación del cerebro, el médico puede prescribirle los anticoagulantes con el fin de reducir el riesgo de padecer un posible ataque al corazón y ataques cerebrales. También en el caso de sufrir fibrilaciones, de ser operado de las válvulas cardíacas o de padecer algún defecto congénito de tipo cardíaco pueden estar recomendados los anticoagulantes orales.

Los anticoagulantes orales son un grupo de medicamentos que hacen que la sangre tarde más tiempo en coagular, con el fin de evitar una posible trombosis y/o embolia. Existen diferentes tipos de anticoagulantes dependiendo de cómo eviten la formación de los trombos:

– Los de tipo heparina o warfarina, generan una serie de reacciones químicas que hacen que el cuerpo tarde más en formar los coágulos sanguíneos.
– Los de tipo antiplaquetarios actúan impidiendo que las células sanguíneas se unan y formen los coágulos.
– Los denominados de “última generación” que actúan a nivel de los receptores que activan la cadena de activación y formación de plaquetas.

De todos los grupos que hemos visto sólo los dos primeros son de estrecho margen terapéutico y por ello se deben de seguir una serie de medidas preventivas además de la toma de la medicación.

Los anticoagulantes de “especial control dietético” lo que hacen es inhibir la acción de la vitamina K, importante en el proceso de coagulación sanguínea. Es por ello por lo que aconsejan tener especial cuidado en la ingesta de esta vitamina.

La vitamina K está presente, a grandes rasgos, en las hortalizas de color amarillo oscuro o verduras de hojas verde. Pero también podemos encontrarlos en complementos vitamínicos, en productos de herboristería, …

Como consejos generales para los anticoagulados están:

– Tomar la medicación siempre a la misma hora, preferentemente media hora antes de comer algo.
– Si se olvida la dosis, tomarla lo antes posible en cuanto nos acordemos, excepto si pasa el día. En ese caso tomaremos la correspondiente al día en el que estemos.
– Tomar la dosis que nos marcan tras el control y no autorregularnos nosotros las dosis.
– Las verduras NO están PROHIBIDAS, lo que pasa es que dependiendo de la cantidad de vitamina K que posean no se deben consumir más de 2-3 veces a la semana, y se recomienda espaciarlas en los días y no ingerirlas días continuos.

filete con ensalada
– No tomar alcohol, aunque si estás acostumbrado a una cerveza o un vaso de vino con las comidas no es necesario que lo abandones. Importante no tomar cubatas.
– No tomar Aspirina o derivados, antigripales o antiinflamatorios, si es necesario se puede tomar paracetamol sin problema.
– En caso de sufrir diarreas o vómitos seguramente sea necesario modificar la dosis de anticoagulante, por lo que debe avisar a su médico.
– También es importante el tabaco, que es una fuente de vitamina K, así que hay que dejarlo (tu médico o farmacéutico pueden ayudarte)

Pero en lo que a mí más me concierne quiero centrarme en la alimentación. Cada día me llegan pacientes a la farmacia con preguntas como, ¿puedo tomar eso?, quiero bajar de peso pero tomo sintrom, ¿qué puedo hacer?, el médico me dijo que no comiera verde, …

Cada día veo en la farmacia pacientes que toman anticoagulantes con un “miedo” exacerbado, y creo que es porque no tienen claros los conceptos.

Además de los consejos generales que deben tener en cuenta cualquier paciente que tome anticoagulantes, voy a daros unas pautas alimentarias que debéis seguir y una tabla de alimentos con las cantidades y cómo podéis ingerirlas:

1.- Disminuir las grasa animales (embutidos, vísceras,…)
2.- Aumentar las proteínas provenientes del pescado
3.- Tomar unas 3 piezas de fruta al día
4.- Aumentar el consumo de cereales, arroz, pasta
5.- Usar aceite de oliva, que aunque tiene un alta cantidad de vitamina K tiene múltiples propiedades que el resto de aceites no tienen. Además las cantidades recomendadas al día son de 3-6 cucharadas por día.
6.- Evitar la bollería industrial, los platos precocinados, la comida rápida,…
7.- Restringir el alcohol duro (cubatas), aunque una copa de vino o una cerveza al día tiene más beneficios que perjuicios.
8.- Saber que no padecen una enfermedad, por lo que no deben dejar de tomar nada en concreto. El celíaco debe dejar de ingerir glúten, el alérgico a la lactosa la leche, pero un paciente que toma anticoagulantes sólo debe limitarse la ingesta de verduras a 300-600 g de verduras de hoja verde a la semana, pudiendo tomarla de forma recomendable en 2-3 veces.
9.- Cuidado con los productos de herboristeria ya que algunos de sus componentes pueden interaccionar como el jengibre, el ginseng, el ginkgo biloba, la Hierba de San Juan, la hierba alfalfa (Medicago sativa). Además del ajo, aguacate y arándanos.

A continuación os dejo una tabla con el contenido de vitamina K de algunos alimentos para que tengáis una pequeña orientación

Contenido en vitamina K de los Alimentos

¿Te ha quedado más claro lo que puedes comer? Si no es así, no lo dudes, consúltame tus dudas.

 

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