Natalia Cachafeiro

Psicóloga y estudiante de sexología. Maquilladora profesional. ¿Mi pasión? Escribir a todas horas y analizarlo todo. Sarcástica por naturaleza. Me gustan las series, los libros, los viajes y ver a mis amigos.

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Los libros de autoayuda están en auge desde hace unos años. Vas a cualquier librería, y tienen una sección gigantesca destinada a este fin. Parece que cada año crece más.

De hecho, parece que cada vez que tienes un problema, alguien recomienda “uy, pues no se quién escribió un libro que habla del tema, a mi me ayudó mucho

… mimimi…”

Dependiendo del tema del que estemos hablando, esto puede suponer un problema.

Si tu amigo te cuenta que está teniendo un bache, que no se encuentra, que está perdido en la vida… igual (no siempre) puede servirle un libro de autoayuda, de meditación o lo que sea. Aunque un psicólogo, o un coach si quiere lograr objetivos -sobre todo profesionales-, puede serle de ayuda, al menos para encontrar dónde está el problema.

Otra cosa sería que tu amigo te esté contando que tiene depresión (aunque no te lo diga así). En ese caso, la cosa cambia. No le recomiendas que se lea un libro de autoayuda si te dice que no tiene ganas de vivir, que tiene ataques de ansiedad o que duda de sí mismo a cada paso que da… recomiéndale terapia.

Una característica clave de la ayuda psicológica es, precisamente, la figura del terapeuta. La figura del terapeuta es terapéutica en sí por diferentes motivos. Primero, estás haciendo el esfuerzo de ir, con lo cual ya estás haciendo algo por salir de esa situación y es positivo. No solo eso, también estás haciendo el esfuerzo de contarle lo que te ocurre y cómo te sientes. Por eso, cuando a veces hablamos con amigos, sentimos alivio, pero aquí se lo estarías contando a alguien que sabe y puede ayudarte mejor.

Obvia decir que la figura del terapeuta no está en un libro de autoayuda. Los libros de autoayuda son unilaterales; la terapia, bilateral. No podemos esperar ayuda de un libro de autoayuda, porque es para que te ayudes tú solito.

Como su propio nombre indica.

Además, se lo estarás contando a una persona especializada, entrenada para saber escuchar, formada durante años, y que sabrá guiarte hacia el cambio que estás buscando.

Cuando hablamos con un amigo, sentimos alivio, pero ante un problema grande o grave, ese alivio es probable que nos dure poco. Un amigo nos escucha y nos aconseja lo mejor posible, pero dentro de sus posibilidades. No tiene formación ni experiencia en los temas concretos de los que le estás hablando.

Por otra parte, los libros de autoayuda están destinados a vender, quieren ser comprados, y son muy generales. No se centran en cada uno de los pormenores y particularidades de cada caso, algo fundamental en cualquier proceso de terapia o de acompañamiento.

Lo que le estás contando al profesional que tienes delante, es lo que te ocurre a ti, y solo a ti. Y lo que ese profesional te devuelve, es concreto para ti y solo para ti y tu caso concreto.

En resumen, un psicólogo sabrá guiarte, el hecho de ir es terapéutico en sí mismo, y si tienes un problema de verdad, no recurras a libros de autoayuda. Recurre a un buen profesional.

¿Quieres que haga un post de libros que sí pueden ser útiles y para qué? ¡Cuéntanos!

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