Olga Deleito

Farmacéutica con amplios conocimientos en nutrición y dietética y su relación con distintas enfermedades. Coaching Nutricional acreditado. Nunca me canso de aprender y en esta profesión eso es algo inevitable.

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Se acerca el verano y somos muchos a los que nos gusta disfrutar de una rica y fresca cervecita a la orilla de la playa en el chiringuito, en las terrazas de verano con nuestros amigos o simplemente después de un caluroso y largo día de trabajo.

La cerveza es una bebida de baja graduación alcohólica que ya tomaban los elamitas, egipcios y sumerios. Es una bebida fermentada (no destilada) de sabor amargo que se fabrica con los granos de cebada que se dejan germinar consiguiendo la fermentación del almidón de la cebada gracias a la acción de la levadura Saccharomyces cerevisiae. El lúpulo es, entre otras plantas, la que proporciona la fragancia de la cerveza. Dentro de las cervezas existen diferentes tipos dependiendo de la forma de elaboración elegida y de los productos con los que se elaboran.

Existen múltiples estudios relacionados con los beneficios que nos puede proporcionar la cerveza. Un consumo moderado de cerveza nos puede ayudar a combatir o paliar enfermedades cardiovasculares, prevenir la osteoporosis e incluso reducir las cataratas, entre otros múltiples beneficios para nuestra salud.

Un consumo moderado de cerveza tiene efectos antiinflamatorios sobre nuestro organismo, aumentando los niveles del llamado colesterol “bueno”, por lo que ayuda a combatir enfermedades cardíacas.

La cerveza tiene efectos positivos sobre la masa ósea. El kit de la cuestión es que la cerveza contiene silicio, un mineral que no solo ayuda a mejorar la densidad ósea de los huesos, sino que también evita la pérdida de masa ósea. Además, contiene fitoestrógenos, que están asociados con la prevención de la osteoporosis además de las ya conocidas propiedades para paliar los molestos síntomas de la menopausia.
Además, las personas que suelen tomar cerveza habitualmente pero con moderación suelen padecer menos enfermedades neurodegenerativas como puede ser el Alzheimer. Ésto es debido, de nuevo, al silicio, ya que tiene la capacidad de reducir los metales tóxicos que se suelen acumular en el organismo y son los principales causantes de las patologías degenerativas; además de que mejoran la memoria y la concentración.

Uno de los principales componentes que contiene la cerveza es el xanthohumol, que es un polifenol que se encuentra presente en el lúpulo. Una característica de este componente es su acción antioxidante, que es tan potente que es capaz de inhibir y prevenir la aparición de las células cancerosas en ciertos tipos de cáncer.

Otra característica que tiene la cerveza es la capacidad de mejorar el sistema inmunitario de las personas. En Alemania existe un remedio casero que es tomar cerveza caliente para descongestionar la nariz y mejorar la circulación sanguínea cuando se está resfriado.

Si alguno sufre de problemas gástricos, la cerveza puede ser un gran aliado para él. Consumiendo de forma moderada esta bebida (al igual que el vino o la sidra), conseguimos aumentar la cantidad de ácidos gástricos, lo que nos sirve para acelerar el vaciado del estómago, reduciendo la posibilidad de sufrir una infección por Helicobacter pylori, uno de los causantes de las úlceras gastroduodeales.

Uno de los componentes de la cerveza es la cebada, la cual cubre la mayoría de los requerimientos diarios de fibra soluble, lo que nos ayuda en el caso de sufrir estreñimiento y, además, nos ayuda a disminuir el colesterol “malo”. Otra de las principales características que posee la cerveza es su propiedad diurética, lo cual es debido a que el 90% de ella es agua, a lo que si le sumamos su baja cantidad de sodio y su gran cantidad de potasio obtenemos la eliminación de los líquidos retenidos evitando problemas renales.

Una propiedad poco conocida es su acción de reducir los riesgos de cataratas. La gente con antecedentes familiares de cataratas son las más beneficiadas. Los diabéticos deberían tomar una cerveza al día, ya que les va a permitir mantener una buena visión y disminuye el riesgo de padecer glaucoma (aumento de la presión ocular). En este último caso es preferible la cerveza negra más que la rubia.

Los flavonoides presentes en la cerveza son unos potentes antioxidantes que aumentan la actividad celular y mejran los niveles de hierro, lo cual es mucho más importante en la etapa de la menopausia, etapa en la cual las mujeres suelen sufrir una deficiencia de nutrientes, previniendo de sufrir anemias. Además, contiene una gran cantidad de vitamina B (que fortalece el sistema nervioso y regenera las células), lo cual nos dará la sensación de tener una mayor capacidad para el trabajo, el estudio o cualquier otra cosa, eso sí, bebiendo una sola caña claro está.

Existen otras propiedades que le podemos atribuir a la cerveza a nivel tópico, como sus características sobre a piel, sus propiedades sobre el cabello o su acción relajante de pies si añadimos cerveza bien fría y sal en un caldero e introducimos los pies después de un duro día de trabajo.

brindis

 

 

Así que ya sabéis, este verano disfrutar de una buena cervecita fresca sin contemplación, pero recordad: sólo una.

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