Olga Deleito

Farmacéutica con amplios conocimientos en nutrición y dietética y su relación con distintas enfermedades. Coaching Nutricional acreditado. Nunca me canso de aprender y en esta profesión eso es algo inevitable.

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Ya vimos a grandes rasgos la importancia que tienen las vitaminas y los minerales en un post anterior, pero lo cierto es que cada uno de ellos tiene su relevancia y creo importante ver cada uno de ellos en particular. Esta semana empezaremos por la vitamina A y seguiremos haciendo un repaso por todas y los minerales acabando con el zinc.

La vitamina A o retinol es una de las vitaminas liposolubles que se acumula en el hígado y cuya función principal es la de ayudar en la formación y en el correcto funcionamiento de los huesos, la piel y los dientes, por lo que es una vitamina esencial para el organismo.

La vitamina A necesita de las proteínas para que se absorba bien y para transportarse por la sangre y llegar a su órgano diana. Además, los lípidos y la vitamina E estimulan la absorción y utilización de la vitamina.

El zinc es un mineral imprescindible para la metabolización del retinol desde el hígado y su oxidación en la retina y otros tejidos.

El nombre de retinol es debido a que genera unos pigmentos que ayudan al buen funcionamiento de la retina, siendo beneficiosa para una vista correcta.

La acción principal de la vitamina A o retinol la encontramos a nivel de la piel y de la vista. Una cantidad favorable de retinol mejora de forma considerable nuestra visión, y nos ayuda sobretodo a mejorar nuestra vista en la oscuridad. La vitamina E y la B1 también es buena para la vista, por lo que se aconseja combinarlas para obtener un efecto aún mejor.

En la piel los aportes de vitamina A y B son similares. Debido a su alto contenido en betacarotenos que actúan como antioxidantes en nuestro cuerpo, el retinol evita que suframos enfermedades degenerativas en la piel. Además, es capaz de prevenir cualquier afección cutánea relacionada con la sensibilidad de la misma.

También colabora en los procesos de formación de las mucosas corporales, tejidos blandos, huesos, dientes y la piel. Además, es esencial a nivel del desarrollo celular y reparación de las células de las mucosas, epitelios, piel, visión, uñas y cabello. Por ello, es por lo que es importante en la tercera etapa de gestación, aunque a niveles altos puede ser tóxico para el feto pudiendo producir malformaciones.

A nivel del sistema inmunitario también interviene, ya que ayuda a prevenir enfermedades infecciosas, especialmente las del aparato respiratorio, ya que crea barreras que impiden el paso de microorganismos.
La función más conocida a nivel de la piel del retinol es por su actividad antiedad, lo cual es debido a que sus funciones antioxidantes retrasan el envejecimiento celular. Por ese mismo motivo (actividad antioxidante) protege al ADN, previniendo la aparición de algunos tipos de cánceres.

La vitamina A la podemos encontrar en los alimentos como vitamina A preformada o retinol, o como provitamina A o betacaroteno. El retinol lo podemos adquirir consumiendo carnes (principalmente el hígado), los lácteos y huevos. Los betacarotenos los podemos encontrar en aquellos vegetales de colores amarillos, rojos y verdes, al igual que la vitamina k; como por ejemplo la zanahoria, batata, calabaza, espinacas, lechuga, brócoli, tomate, espárragos, melón,…

Tanto la falta de vitamina como el exceso de ella provoca enfermedades en el ser humano. Normalmente las hipervitaminosis no suelen darse ya que serían necesarias grandes cantidades de vitaminas pero las liposolubles se acumulan y es por ello por lo que si pueden provocar problemas. Para que un adulto sufra una intoxicación aguda por vitamina A debe tomar varios cientos de miles de unidades internacionales. Para que se produzca una intoxicación crónica se deben consumir de forma regular más de 25000 UI al día.

Los bebés y los niños son más sensibles a la vitamina A, por lo que dosis más pequeñas pueden darles reacción. Hay que tener especial cuidado en las cremas que les ponemos, ya que muchas de ellas contienen retinol y pueden ser absorbidas y acumuladas.

Cuando lo que ingerimos en exceso es la provitamina A o betacarotenos, no nos van a producir ninguna intoxicación, aunque si que vamos a notar que nuestra piel toma un color amarillento o anaranjado. Este síntoma desaparecerá en cuanto disminuyamos la ingesta de betacarotenos.

Pero realmente, ¿cuanta cantidad de vitamina A deberíamos ingerir?. Según el comité de Nutrición y Alimentos del Instituto de Medicina las ingestas diarias de vitamina A varían según nuestra etapa de la vida:

Bebés:
* 0 a 6 meses: 400 microgramos por día (mcg/día)
* 7 a 12 meses: 500 mcg/día

Niños:
* 1 a 3 años: 300 mcg/día
* 4 a 8 años: 400 mcg/día
* 9 a 13 años: 600 mcg/día

Adolescentes y adultos:
* Hombres mayores de 14 años: 900 mcg/día
* Mujeres mayores de 14 años: 700 mcg/día

La cantidad recomendada diaria de esta vitamina depende de la edad y el sexo, pero además influyen otros factores como el estado de salud, el embarazo (770 mcg/día) o la lactancia (1300 mcg/día)

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