Olga Deleito

Farmacéutica con amplios conocimientos en nutrición y dietética y su relación con distintas enfermedades. Coaching Nutricional acreditado. Nunca me canso de aprender y en esta profesión eso es algo inevitable.

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Esta semana quiero aclarar un tema que está dando mucho bombo desde hace unos días y que, bajo mi modesto punto de vista, se ha sacado de madre; es el comunicado que hizo la Organización Mundial de la Salud (OMS) el pasado 26 de Octubre en relación al riesgo de padecer cáncer si se consume carne. Obviamente dicho de esta forma es lógico que se cree una alerta social de la cuantía que ha alcanzado, el problema es que cuando algo se saca de contexto o se lee a medias la idea que se obtiene no suele ser la correcta.

Yo, personalmente, he esperado a estar plenamente informada del comunicado de la OMS para poder hablar de ello, y ciertamente no encuentro ni la noticia de la cual todos los medios de comunicación se han hecho eco. Desde hace mucho tiempo se viene pensando que el elevado consumo de carnes rojas (toda aquella carne muscular de los mamíferos, ya sea ternera, cerdo, cordero, caballo, cabra) y/o de carnes procesadas (todas aquellas que han sufrido algún proceso de conservación o mejora del sabor) eran causantes de aumentar el riesgo de sufrir algunos tipos de cánceres.

Esto es lo que el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) alega en su informe presentado a la OMS en el 2014. El Grupo de Trabajo del CIIC consideró más de 800 estudios realizados que asociaban el consumo de carne roja con distintos tipos de cánceres. Este grupo de trabajo está formado por 22 expertos en la materia de 10 países distintos, y de los estudios realizados los últimos 20 años llegaron a la conclusión de que las carnes rojas deben ser clasificadas dentro del Grupo 2A, y las carnes procesadas son del Grupo 1.

La OMS lo único que ha hecho es recalcar su consejo publicado ya en el año 2002 de limitar el consumo de carnes rojas a 2-3 veces por semana y las carnes procesadas (hamburguesas, salchichas, embutidos,…) a 2-3 veces al mes. Estas indicaciones de salud estaban establecidas para intentar disminuir la incidencia de enfermedades de riesgos cardiovascular relacionada con la elevada ingesta de grasas, y que va en aumento debido al estilo de vida actual; actualmente, y gracias al comité que evaluó el riesgo de padecer ciertos tipos de cánceres según las ingestas de carnes rojas y procesadas, se acentúa el afán de la OMS de un dieta sana y equilibrada.

piramide

Si es cierto, y está demostrado, que cocinar a altas temperaturas o con la comida en contacto directo con una llama o superficie caliente, como la barbacoa o la sartén, aumenta la producción de algunos tipos de químicos cancerígenos (como los hidratos de carbono aromáticos policíclicos y las aminas aromáticas heterocíclicas). Estas sustancias químicas se encuentran en otros alimentos, e incluso en el medio ambiente. Aun así, el Grupo de Trabajo del CIIC no obtuvo resultados suficientes como para concluir que la forma de cocinar la carne afecta al riesgo de cáncer.

Las carnes rojas han sido clasificadas en el Grupo 2A, pero muchos no sabréis a que se refiere esto, pues bien os lo explico. El Grupo 2A es una clasificación basada en una evidencia limitada; es decir, que existen estudios epidemiológicos que muestran una asociación entre el consumo de carne roja y el desarrollo de cáncer colorrectal. Estas evidencias no descartan otras explicaciones o factores de riesgo posibles como la carga genética, el estilo de vida, el estado de salud del organismo,…

La carne procesada ha sido incluida en el Grupo 1 ya que existe una suficiente evidencia de que el consumo de carne procesada provoque cáncer colorrectal. A este grupo pertenece también el tabaco y el amianto, lo cual no significa que sean igualmente peligrosos ya que la evaluación del riesgo es otro tema.

En el trabajo presentado a la OMS sólo hablan del cáncer colorrectal, y de que existen evidencias en cárnceres de páncreas y próstata. Esto es debido a que, aunque hablemos de cáncer de forma general, ya que lo básico es igual en todos ellos, lo cierto es que cada tipo de cáncer es diferente, se comporta de diferente manera dependiendo del lugar en el que se halle, pueden tener diferentes orígenes, y cursan de distinta manera.

Para aclarar un poco todo concluyo diciendo que la OMS sólo a recalcado su consejo emitido en el 2002 y que quedó registrado en la pirámide nutricional, que existe una evidencia de que un elevado consumo de carne roja y/o procesado aumenta el riesgo de padecer ciertos tipos de cánceres, y que en ningún momento la OMS prohíbe el consume de carne roja ni procesada puesto que, como ya he comentado en alguna ocasión, “Todo es veneno, nada es inocuo. Tan sólo la dosis hace el veneno”.

Si os surgen nuevas preguntas o inquietudes os dejo el enlace para que podáis leer vosotros mismo la declaración de la OMS. Espero haber dado un poco de luz y claridad al tema, y estas navidades a comer chacina pero con moderación, y el jamón del bueno 😉

 

 

 

 

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