María José Cachafeiro

Farmacéutica Comunitaria, fundadora y co-autora de la Botica de Teté.
Máster en Atención Farmacéutica Comunitaria por la Universidad de Valencia, postgrado en Nutrición por la Universidad de Navarra, Especialista universitario en Ortopedia por la Universidad de La Rioja. Estudiante del Grado en Nutrición Humana y Dietética. Ponente y docente.
Enamorada de mi profesión, mi familia, mis amigos, la docencia, la eSalud y las nuevas tecnologías.

La semana pasada comenzó de nuevo el curso en la mayoría de los colegios. En el paseo diario de acompañar a mi hija al autobús me he fijado en que muchos niños llevan mochilas que parecen demasiado pesadas para ellos, mal adaptadas y con las que caminan adoptando posturas poco adecuadas para la salud de su espalda y su cuello. ¡Y eso que los de secundaria, que tienen más libros, aun no han empezado!

Voy a dejar a un lado el debate sobre si es necesario o no todo ese material escolar -sobre todo teniendo en cuenta los avances tecnológicos actuales- para hacer un repaso de cómo y dónde debe ir la mochila para evitar a los niños dolores de espalda y en los casos más graves incluso desviaciones en la columna vertebral.

En primer lugar la mochila no debe ser más ancha que los hombros del niño, ni más alta que su torso y su peso no debe ser superior al 10 o 15% de su peso. Revísala y saca lo que no sea necesario.

Al prepararla coloca el material que mas pese en la parte más cercana a la espalda y situado lo más arriba posible. Las mochilas con diferentes compartimentos permiten repartir más el peso y son por eso más adecuadas.

Una buena opción cuando no queda más remedio que llevar mucho material son las mochilas con ruedas. Deben llevarse hacia delante, empujándolas, y no tirando de ellas. Sí, sí, ¡al revés de como suele hacerse! El asa debe extenderse lo suficiente para que se pueda empujar sin tener que agacharse.

Las correas u hombreras deben ser anchas, acolchadas y adaptables. Es importante ajustarlas para que la mochila no cuelgue o vaya muy baja, debe quedar situada ni muy arriba ni muy abajo, apoyada ligeramente en la zona lumbar. Si lleva una banda Llevar una mochila pesada mal situada puede provocar cifosis, una curvatura de la columna tipo joroba.

Siempre debe llevarse con las dos correas, nunca tirando de un sólo hombro, ya que eso podría derivar en escoliósis, una desviación lateral de la columna.

Una buena señal de que la mochila va correctamente colocada es que tu hijo camine con ella con la espalda recta, sin inclinarse hacia delante.

¿Cómo llevan la mochila vuestros hijos?

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
A %d blogueros les gusta esto: