Lo que tienes que saber sobre las lesiones musculares

La semana pasada me la pasé prácticamente entera con un continuo y molesto dolor de cabeza. Un dolor que en mi caso se produce cuando se me contracturan los músculos del cuello (hace años tuve un esguince cervical debido a un accidente de tráfico y me ha quedado esa secuela).

Me ocurre bastante a menudo y además de intentar remediarlo con mis métodos caseros (aplicando calor, tomando algún antiinflamatorio y procurando dormir en una postura adecuada) suelo acudir a mi fisioterapeuta, Marta de la Fuente, que además de una gran profesional, es también amiga mía.

Esta vez además le pedí que me hablara de las diferentes lesiones musculares con la intención de aprovecharme de sus conocimientos (Gracias otra vez, Marta) e intentar transmitírtelo en este post 😉

Lesiones musculares

Su origen puede estar relacionado o no con un traumatismo. A su vez los de origen traumático pueden ser por un traumatismo directo (contusión) o por un traumatismo indirecto (elongación o alargamiento extremos). El segundo es el más frecuente en el deportista que experimenta un dolor agudo al realizar un gesto deportivo.

Alteraciones musculares

Agujetas o DOMS (dolor muscular de aparición tardía) se dan en caso de esfuerzo intenso y poco habitual. Aparecen de 24 a 48 horas tras el ejercicio y pueden tardar en desaparecer entre 5 y 7 días. Cuando tienes agujetas pierdes aproximadamente el 10% de la fuerza máxima.

Calambres, son contracciones involuntarias, dolorosas y pasajeras de ciertos fascículos de un músculo o de ciertas fibras. Provocan impotencia funcional inmediata. El dolor permanece en reposo, a la contracción, al estiramiento y a la palpación. Se favorece por un trabajo anaerobio excesivo de los músculos y se agrava por la continua acción del esfuerzo. Influye en su aparición la pérdida de electrolitos.

Contractura. Un músculo para contraerse necesita energía. En situación de fatiga, si el transporte de energía se interrumpe, no se termina el ciclo de contracción, relajación y el músculo permanece contraído. Esto puede modificar la postura y hay riesgo importante de fibrosis. La palpación muestra un músculo duro y doloroso. Puede ser debida a: asfixia muscular, alteraciones posturales, secundaria a lesión muscular, secundaria a traumatismo articular y reacción refleja.

Traumatismos indirectos. Roturas por distensión muscular

Es una discontinuidad en el músculo por un mecanismo de tracción de sus extremos (al estirarse demasiado el músculo se produce una rotura).

Existen tres grados de rotura:

Grado I – LEVE: mínima alteración de la función del músculo sin signos externos, el paciente no tiene constancia de haber sufrido ningún movimiento anormal que lo explique. Se puede continuar la actividad deportiva pero se corre el riesgo de agravar la lesión. Las molestias aparecen un tiempo después del supuesto mal gesto. Se resuelve a los pocos días y con escasa disminución de la actividad deportiva.

Grado II – MODERADA: hay dolor y limitación funcional con presencia de signos hemorrágicos. El dolor aparece de forma instantánea, el paciente nota un ¨pinchazo¨ muy localizado, agudo, que le produce impotencia funcional. No puede acabar la actividad deportiva.

Grado III – GRAVE: alteración morfológica local, con alteración evidente de la contracción muscular y hemorragia importante. El paciente nota como un “hachazo”, un dolor intenso y se produce aumento del volumen o perímetro de la extremidad.

Traumatismos directos. Contusión. Hernia muscular

Contusión: El músculo es golpeado violentamente, pudiendo aparecer hematoma. Hay rotura de las fibras musculares. Puede ser leve, moderada o severa en función de la impotencia funcional que provoca.

Hernia muscular: rotura aponeurótica por un traumatismo violento. A la palpación se nota un relieve doloroso.

 

FACTORES DE RIESGO:

Entre los factores de riesgo relacionados con las lesiones musculares están:

  • Edad (a más edad, más riesgo).
  • Lesión previa en la misma zona.
  • Mala condición física y técnica.
  • Planificación inadecuada del entrenamiento.
  • Tratamiento incorrecto de las lesiones previas.

 

PREVENCIÓN:

El acondicionamiento muscular óptimo es lo más importante para disminuir el riesgo de lesiones. Esto implica: niveles altos de fuerza, corregir desequilibrios de balance entre los distintos grupos musculares e incrementar la resistencia muscular a la fatiga.

También es importante tener una buena elasticidad e imprescindible hacer un buen calentamiento.

 

TRATAMIENTO:

En el caso de los calambres debes recuperar los electrolitos perdidos, para las agujetas aplicar alguna crema o pomada antiinflamatoria y en las contracturas además de la aplicación tópica de antiinflamatorios y calor local una visita al fisio no te vendrá nada mal 😉

Si hablamos de las lesiones con componente traumático, en un primer momento, tras haberse producido la lesión, se aconseja la aplicación de frío.

Posteriormente, dependiendo del grado de la misma, el especialista te aconsejará el tratamiento a seguir. Disponen de distintas técnicas manuales y terapias físicas como electroterapia, tec. miotensivas, miofasciales, factores de crecimiento, etc.

 

Y tú ¿eres propens@ a sufrir lesiones musculares?

 


About María José Cachafeiro

Farmacéutica Comunitaria, fundadora y co-autora de la Botica de Teté. Máster en Atención Farmacéutica Comunitaria por la Universidad de Valencia, postgrado en Nutrición por la Universidad de Navarra, Especialista universitario en Ortopedia por la Universidad de La Rioja. Estudiante del Grado en Nutrición Humana y Dietética. Ponente y docente. Enamorada de mi profesión, mi familia, mis amigos, la docencia, la eSalud y las nuevas tecnologías.

 
 

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